| El agricultor Marco A. Barahona participó de las protestas |
martes, 11 de diciembre de 2012
No a Monsanto
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jueves, 29 de noviembre de 2012
El hombre invisible
Don Jorge Luis Sandí Salas tiene 85 años de edad. Él es un campesino costarricense que se gana la vida haciendo jardines y uno de tantos héroes anónimos, de esos que son invisibles para la sociedad. Don Jorge es, sin duda, un fiel representante de una generación de labriegos sencillos a punto de extinguirse.
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lunes, 19 de noviembre de 2012
Costa Rica despierta
Organizaciones estudiantiles y sindicales y
ciudadanos costarricenses salieron a las calles para protestar por el aumento
en la corrupción, la aprobación de leyes que limitan la libertad de expresión y
en defensa de la Caja Costarricense de Seguro social, emblema del sistema
solidario que hizo de Costa Rica un ejemplo para la región, socavado durante
los últimos años por la corrupción reinante.
A continuación, la marcha vista a través de mi lente...
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sábado, 8 de septiembre de 2012
La "estrella de oriente" brilla en el cine

Aung San, padre de la independencia birmana fue asesinado
en 1947 por nacionalistas radicales. Su hija, Aung San Suu Kyi, quien para
entonces apenas tenía dos años de edad, reasumiría mucho tiempo después la lucha que su padre
había dejado inclusa: la de ayudar a establecer un sistema libre y democrático para su
país.
El precio por pagar sería demasiado alto. Luego de vivir una
vida acomodada en Gran Bretaña, en donde completó su educación con la fusión de las culturas y enseñanzas de oriente y occidente, y formó una familia, su
destino la llevó de vuelta a su país de origen.
Allí, sin proponérselo, luego de presenciar los abusos y crímenes del gobierno militar, terminó
liderando la Liga Nacional para la Democracia (LND). Gracias a su
determinación y sacrificio se convirtió en símbolo mundial de la lucha por la
democracia y la libertad y de la resistencia pacífica frente a la opresión,
llevando a la práctica el legado de su padre y las enseñanzas de Mahatma Ghandi,
de no utilizar la violencia como instrumento para alcanzar la paz.
Esta es la historia que nos cuenta el filme Tha Lady
(traducido aquí como Amor, honor y libertad), que se estrenó el pasado 7 de
setiembre en el cine Magaly y actualmente en cartelera.
El filme retrata con apego histórico la barbarie,
opresión y negación de los derechos y libertades que ejerce la Junta Militar
birmana sobre la población civil de ese país asiático.
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| Dramática escena del filme. |
Pero sobre todo, nos muestra en toda su grandeza la figura de Aung San, como mujer,
activista y defensora de los ideales de un pueblo avasallado ante la mirada a veces fría, a veces impotente, de la comunidad internacional.
No fue sino hasta junio pasado que Suu Kyi pudo recibir personalmente el
Premio Nobel de la Paz que le fue otorgado en 1991, luego de pasar los últimos años privada de su libertad.
Esta película es un homenaje a su lucha y a la de todo un
pueblo que añora vivir en paz. Al verla, nos confrontados con una realidad
muy lejana y muy distinta, pero que no por ello debiera sernos ajena.
Es esta una historia que sorprende. Por real. Por el
hecho de transmitir con imágenes fielmente hilvanadas ese deseo grande e
inextinguible del ser humano de alcanzar la libertad, cueste lo que cueste, y por
hacernos testigos del carácter inquebrantable de una mujer, cuyo nombre
debería, en un mundo distinto, ser más conocido, respetado y admirado que el de
cualquier actriz, modelo, o cantante de moda, de esas que ocupan minutos extensos en
televisión y grandes titulares de prensa.
The Lady: Amor, honor y libertad
Director: Luc Besson
Género: Drama
Duración: 132 minutos
Actores: David Thewlis, Michelle Yeoh
Clasificación: Mayores de 12 años.
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domingo, 11 de marzo de 2012
En serio con Hernán Jiménez

El pasado 9 de marzo presencié el nuevo show de stand up comedy de Hernán Jiménez, Esto es en serio. El espectáculo tuvo lugar en Jazz Café Escazú, con un local totalmente abarrotado y con la expectativa de ver al director de A ojos Cerrados y El Regreso de nuevo en estas lides de la comedia.
Para quienes no están muy familiarizados con el tema, el stand up comedy es un género muy popular en los Estados Unidos y que poco a poco ha ido creciendo en nuestro país. Un referente conocido en nuestro medio es el mexicano Adal Ramones. Y de los ticos, fue Jiménez uno de los pioneros (si no el pionero) cuando en el 2007 presentó su primera rutina Al Derecho y al revés, y en la actualidad existe una buena cantidad de comediantes que se presentan con regularidad en algunos bares y salas de la capital.
Posteriormente, Hernán estrenó su monólogo Hablando se entiende la gente, que volvió a presentar en octubre del año pasado, y ahora nos trae Esto es en serio, una propuesta que gira en torno a situaciones cotidianas “a la tica”, de esas que por ser cosa de todos los días se tornan invisibles ante nuestros propios ojos.
Hernán hace stand comedy como hace sus películas. De una forma natural, casi que guiado por su propio instinto de observación y por una necesidad de canalizar sus inquietudes a través de instrumentos que le resultan afines y los cuales maneja con singular habilidad: la imagen y la palabra.
En esta disciplina no lo vemos aferrado a ninguna fórmula preestablecida. Salió al escenario, tomó el micrófono y comenzó a hablar como si lo hiciera con un grupo de amigos.
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| Créditos de fotografía: Ronald Pérez, para la revista Soho. |
Aunque notoriamente nervioso al principio (natural para ser su primera presentación), poco a poco el joven actor se fue asentando sobre la tarima y tomó las riendas del espectáculo. Los primeros minutos son fundamentales para captar la atención del público, pero sostenerla durante las casi dos horas que dura la función es otra historia.
Al no estar en un teatro, el asunto se torna más complicado. La gente tomaba y comía, pero se notaba que estaban ahí para escucharlo y eso siempre jugó a su favor.
Si algo hay que reconocer en Hernán Jiménez, es eso. Tiene carisma. Atrae y convence con su discurso. Porque en ocasiones, a diferencia de los shows de stand up a que estamos acostumbrados, en medio del chiste y el humor predominante, a Hernán se le escapaba algo de frustración.
En fugaces momentos obvió el hecho de que estaba ahí para hacer reír a la gente y adoptó un tono de queja, de reclamo, de incomprensión si se quiere sobre las contradicciones propias de nuestra sociedad. Durante esos pocos momentos (que quizás debiera replantear), la audiencia guardó un silencio parecido al de una congregación cuando escucha a su pastor.
La incapacidad de nuestras instituciones públicas para solventar los asuntos más básicos y en apariencia sencillos, nuestra patética infraestructura vial o latente inseguridad fueron foco de su agudeza para hacer del drama un chiste. Pasar de la exasperación a la catarsis es parte esencial en el arte de hacer comedia.
No sé si por requerimiento de la producción o para evitar llegar al cansancio, Hernán optó por dividir el show en dos partes. Dejar dispersarse a un público que ya tenía en su bolsillo fue un reto del cual, sin embargo, salió bien librado.
Más bien fue durante la segunda parte del show cuando el comediante hizo gala de sus mejores momentos y se le notó con mayor dominio escénico. Hernán adoptó el estilo de caminar de un lado al otro del escenario, algo que sirve para relajarse, pero que puede distraer y “marear” a la audiencia si los movimientos no están bien pensados.
Mayor pausa en los desplazamientos ayudaría, al igual que la pausa entre los comentarios jocosos para darle aire al público. Me faltaron silencios, miradas cómplices entre el comediante y su público. El ritmo en la comedia es crucial y es algo que Hernán de seguro logrará mejorar conforme transcurran las presentaciones.
Hernán se luce cuando se anima personificar. La rutina en la que hace las veces de su papá, enfrentado con las nuevas tecnologías y el Facebook (similar a lo sucedido Gabo en A ojos cerrados) es genial y muy divertida. Esta estrategia la empleo con otros personajes y con ella cosechó risas y aplausos.
Otro punto alto, cerca del cierre del espectáculo, fue la presentación con diapositivas de varios dibujos del escudo de la Fuerza Pública correspondientes a distintas delegaciones del país, y que Jiménez acompañó con comentarios hilarantes que arrancaron las carcajadas de la audiencia.
Fue esa también una muestra de ese ojo agudo que debe tener un artista para encontrar un motivo de reflexión en objetos o situaciones comunes y hacer que cobren sentido para los demás.
Hernán Jiménez vuelve con Esto es en serio a transitar por un camino que le es conocido. El camino de establecer una conexión con públicos que siempre resultan masivos y que hasta ahora se muestran complacidos y satisfechos con sus propuestas, sean estas películas, monólogos o comedias.
En los próximos días habrá más presentaciones. Si quiere ver a Hernán en acción, no se espere mucho. Las entradas, como el pan calientito, se venden a ojos cerrados.
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viernes, 2 de marzo de 2012
Apocalipsis a la tica
El fin, la
nueva película de Miguel Gómez llegó a los cines nacionales y se
espera que haya suficiente apoyo del público tico para que la cinta
pueda mantenerse en cartelera durante varias semanas.
Gómez
demuestra varias cosas importantes con este, su tercer trabajo.
Primero, que tiene claro el tipo de cine que quiere hacer. Segundo,
que puede hacer películas sin repetirse, aunque en todas ellas
encontremos su trazo personal, sus marcadas inquietudes y un gran
deseo de contar historias con un lenguaje que tiene la virtud de
resultarnos cálido y cercano, sin necesidad de excederse en el
vínculo sentimental como único elemento para “enamorar” a su
público.
Después del
éxito obtenido con Cielo Rojo (2008) película de poco presupuesto que
caló principalmente en la población más joven, Gómez dio un giro
con El Sanatorio (2010) hacia un terreno difícil entre el género de horror
y la comedia que resultó ser una mezcla muy gustada y apreciada más
allá de Tiquicia, en especial en Festivales de cine Mórbido y
recibida con especial beneplácito por el público mexicano.
Con El Fin,
el joven cineasta quiso explorar un tema que en lo personal siempre
le ha inquietado y del cuál se habla mucho por estos días: el muy
anunciado fin del mundo.
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| Un meteorito destruye un auto. Es el principio de El Fin. |
Claro está
que una producción con un presupuesto de 80 mil dólares no puede
aspirar a imágenes impactantes de grandes cataclismos ni siquiera
para ver el Teatro Nacional desmoronarse por el impacto de un
meteorito (a lo sumo vemos un auto en llamas), pero ahí está el
gran atractivo de la cinta. Para ver efectos especiales y
megaproducciones existe eso que llaman Hollywood. Para ver qué
haríamos los ticos si un presidente muy parecido a “gorgojo” nos
anunciara la debacle final del planeta, está Miguel Gómez.
El fin se
centra en eso. En contarnos de la manera más simple y directa, qué
haría gente común y corriente ante semejante perspectiva. Para
ello se vale del drama que viven sus dos jóvenes protagonistas Nico
(Pablo Masís), Carlos (Kurt Dyer), acompañados por Marcos (Álvaro
Marenco), papá de Carlos y Andrea (Valeska Vinocour), una joven
embarazada que se suma al trío para dar un giro al relato y preparar
el escenario del desenlace final.
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| Kurt Dyer, Pablo Masís (centro) y Álvaro Marenco, en una escena del filme. |
Contrario a
lo que uno puede pensar sobre cualquier película que verse sobre un Apocalipsis terráqueo, El Fin más bien utiliza esta eventual
catástrofe para hacernos reflexionar sobre valores universales como
el amor, la solidaridad y la fraternidad y nos acerca a la
cotidianidad de esas pequeñas cosas que solemos obviar, pero que
cobran su verdadera dimensión de grandeza cuando estamos a punto de
perderlas.
Los personajes de El Fin se encuentran, ante la inminente destrucción de la vida tal y como se le conoce, en una intensa búsqueda para no dejar huecos ni vacíos existenciales.
Quieren
decir lo que nunca antes dijeron y hacer aquello que dejaron pendiente. Desean
remendar lazos rotos y reparar heridas en una especie de ritual de redención que los prepare para recibir ese último suspiro como una
celebración de vida, y no como un trágico final.
Todo esto El
fin nos lo cuenta con una dosis inusual de humor muy bien lograda (le aseguro que se a va reír, y mucho), y
un guion con unidad e integridad suficiente como para dejarnos la sensación de haber presenciado un trabajo completo y coherente, en apego a sus propias expectativas.
Gómez no
desaprovecha para enviar algunas señales sobre su percepción de
país, y para hacer críticas más o menos directas sobre la sociedad
de consumo y la depreciación ante la opinión pública de la clase
política gobernante.
Técnicamente
hablando, al menos durante la función de prensa el filme presentó
algunos problemas de color, luz y balance sonido en algunas escenas,
pero estos pueden estar relacionados con la proyección y no con
defectos de origen.
La música
satisface. Varias bandas y autores nacionales como El Parque, Ghandi, Pedro Capmany y el propio Kurt Dyer cedieron sus creaciones y todas ellas fueron un gran aporte para el filme. Las actuaciones gustan por su naturalidad. Me gustó en
particular el trabajo de Kurt Dyer y como al resto del público que
lo premió con un caluroso aplauso al final de la función, el
trabajo y personaje de Alvaro Marenco.
Un dato importante es que la película
también puede verse en formato de tercera dimensión en algunos
cines, siendo este el primer filme tico con esta característica.
Si tuviera
que resumir El Fin en una frase, diría que es una película sobre la
búsqueda del sentido de la vida en medio de la amenaza de que esta
se extinga para siempre. Vayan a verla, y pronto. No vaya a ser de que el mundo se acabe.
martes, 21 de febrero de 2012
Lucha por las ballenas
El
avistamiento de ballenas es una actividad que en Costa Rica atrae a
más de 100 mil observadores al año. Los visitantes deseosos de
disfrutar de la belleza de estos estos animales -sin ocasionarles
ningún daño- brindan sustento con su visita a las comunidades costeras.
Los
tours, que en su mayoría se realizan en el Parque Nacional Marino
Ballena, producen unos 25,000 empleos y generan 21 millones de dólares por temporada.
Tristemente,
la caza comercial de estos mamíferos es una amenaza constante.
Japón, por ejemplo, es uno de los países que insiste en darles muerte con supuestos fines científicos, aunque bien se sabe que las
razones son puramente comerciales dado que su carne se vende de
manera ilegal, y a un alto precio, en los mercados nipones.
En
este contexto se realizará la premier benéfica de la película Una
gran esperanza (Big Miracle), este jueves 23 de febrero a las 7:30
p.m.,
en
Cinépolis, Terramall. Las personas que asistan al estreno estarán
colaborando con los esfuerzos de organizaciones como Insight Green
Services y la Coalición Costarricense por las ballenas en favor de
la protección de esta especie.
La
película está basada en un suceso real ocurrido en los años 80 y
cuenta la lucha de un periodista y una ambientalista que juntos
luchan por salvar a una familia de majestuosas ballenas grises
atrapada en el hielo del Círculo Polar Ártico.
Las
entradas para esta actividad se pueden adquirir en los restaurantes
Burger King en Sabana y San Pedro y tienen un valor de 5 mil colones.
El dinero recaudado será donado a Coalición Costarricense por las
Ballenas para financiar el envío de delegados a la próxima sesión
de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) que tendrá lugar en
Panamá, en junio de este año.
Al
finalizar el filme se rifará un tour para avistamiento de
ballenas entre los asistentes.
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sábado, 4 de febrero de 2012
La raíz de la violencia
La violencia ha llegado a convertirse en una incontrolable epidemia que azota de manera particular a los países de nuestra región. Solo en América Latina y el Caribe tenemos a 7 de los 14 países más violentos del mundo y en ellos a Ciudad Juárez, en el norte de México, San Salvador y Caracas, Venezuela, como las capitales con los mayores índices de criminalidad en todo el continente.
¿Cuáles son los generadores de muerte violencia? ¿Quiénes son sus víctimas y quiénes los victimarios? ¿Cuáles son los negocios que prosperan a costa del dolor y la muerte de otros?
Estas y muchas otras interrogantes son abordadas en Maras, NiNis y Malandros: una guerra no oficial, el más reciente trabajo de la joven cineasta costarricense Ericka Bagnarello.
A Bagnarello le conocimos su faceta de directora con el documental Luces de esperanza (2009), basado en testimonios de los sobrevivientes del ataque nuclear a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945. Posteriormente dio de qué hablar con el corto El hijo de la 40 que obtuvo el segundo lugar y el premio del público en el Festival AXN 2010.
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| Ericka Bagnarello, guionista y directora del filme. |
Enfoque responsable
En Maras, NiNis y Malandros, Baganarello nos entrega un producto audiovisual de muy alta calidad y con un contenido impactante que no puede pasar desapercibido.
La complejidad de la temática se da a partir del manejo audiovisual de un vasto y denso material producto de ardua labor de investigación. El resultado es un tejido coherente de relatos y testimonios que ilustran con suma claridad las oscuras raíces que alimentan el negocio de las drogas y el tráfico de armas en la región.
La alarmante cantidad de víctimas resultante es perturbadora. Sin embargo, con gran habilidad y sentido de la responsabilidad social intrínseca a una obra que pretende crear conciencia sobre la espiral de violencia y degradación que experimentamos en la actualidad, los productores de Maras, NiNis y Malandros lograron articular un lenguaje de comunicación que sacude y conmueve, sin necesidad de apelar en demasía a los sentimientos y a la fórmula fácil de generar impacto con base en el melodrama o la utilización de imágenes que excedieran los límites de lo razonable.
Tenemos así un documental sobrio y la vez impactante, que nos hace reflexionar sobre el papel que le corresponde desempeñar a los distintos sectores de la sociedad y la voluntad y decisión necesarias para lograr cambiar este paradigma.
Maras, Ninis y Malandros deja en claro que solo con el trabajo articulado se podrá fomentar una cultura de paz y justicia social en donde la violencia se debilite y perezca al no encontrar más su caldo de cultivo.
En el aspecto formal sobresale el trabajo de dirección y edición, responsable en gran medida de la fluidez y coherencia del relato y una acertada musicalización.
El documental es una producción conjunta de La
Fundación Arias para Paz y el Progreso Humano y Costa Rica
Filmworks.
Ficha técnica.
Guión y Dirección: Erika Bagnarello.
Producción: Mario Araya y Erika Bagnarello.
Producción Ejecutiva: Luis Alberto Cordero.
Dirección de Fotografía: Mario Araya.
Edición: Leo Fallas.
Diseño de sonido y música original: Ernesto Fiks.
Diseño gráfico y animación: Mauricio Porras.
Próximas presentaciones.
- Festival de Verano Transitarte, 4 de marzo en el Parque España a las 7:00 pm.
- Festival de Verano Enamórate de tu Ciudad, en el mes de marzo.
- Festival Internacional de las Artes, Costa Rica 2012.
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lunes, 2 de enero de 2012
Mensaje de año nuevo
Un mensaje de reflexión al comenzar este 2012. ¡Les deseo paz, salud y prosperidad!
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