domingo, 28 de febrero de 2016

Epidemia de violencia infantil

El grave problema de los ataques físicos contra niños y niñas sigue creciendo en Costa Rica. 

Según datos del Hospital Nacional de Niños, en los primeros meses del año se han reportado 10 casos por día y la cifra de víctimas de maltrato en los hogares se ha cuadriplicado en la última década.

Las autoridades del Hospital Nacional de Niños y del Patronato Nacional de la Infancia están cada vez más alarmadas por la cantidad de menores lesionados por sus propios progenitores, y el nivel de violencia empleado, que en muchos casos raya en la tortura.

Una vigilia convocada por el Movimiento social Si callas permites, tuvo lugar el pasado 27 de febrero, con el apoyo del Hospital Nacional de Niños. La idea es crear más conciencia entre la población y enviar una clara señal a los ciudadanos para que denuncien cualquier sospecha de violencia en contra de niños y niñas.

La otra noticia estuvo presente y realizó este corto video para apoyar la campaña.

domingo, 14 de febrero de 2016

Sobre los chiqueros del periodismo infame


Pixabay.com 
El 30 de enero el diario La Nación publicó un extenso editorial bajo el título de "Periodismo infame"

En sus primeras líneas el editorialista aclara que no se trata de una respuesta (a una publicación de Diario Extra), sino más bien una denuncia “del periodismo puesto al servicio de intereses inconexos”. 

A continuación establece una serie de “hechos comprobados” que el editorialista contrasta con las conclusiones derivadas de la “perversión del periodismo” y desplegadas en un titular de primera plana. 

El editorial de La Nación es inusual. Pocas veces un medio de comunicación señala con epítetos como “infame” y “perverso” la práctica periodística de otro. Sin embargo, en este caso es entendible. 

El diario sintió un ataque a mansalva, sin fundamento y malintencionado que daña la moral y reputación de una familia, que de paso es accionista del medio. 

Cuestiona los intereses a los que obedece la publicación y sobre todo, la pobre o más bien nula rigurosidad periodística para plantear la noticia con profundidad, seriedad y equilibrio. 

Tan bajo cae el medio en su quehacer profesional en este caso, que el editorialista de La Nación advierte desde el inicio su indisposición para descender a los bajos niveles de infamia de quienes ejercen esta distorsión del periodismo en un intento por arrastrarlos a los “chiqueros” del periodismo infame. 

Hago este extenso recuento, porque lo peor de todo este asunto es que este tipo de periodismo infame lo vivimos a diario

Muchos de los propios lectores de La Nación reclamaron en los comentarios que generó el editorial, los titulares e informaciones tendenciosas del periódico, ahora ofendido. 

El Diario Extra tiene por práctica común publicar fotografías que revictimizan a las familias de personas que pierden la vida en hechos violentos. 

La Teja utiliza a la mujer como objeto para vender sus ediciones; una práctica mercantil bastante cuestionable bajo los estándares de la responsabilidad social de los medios y su papel como formadores de opinión.  

Pérdida de rigurosidad

Tanto periódicos impresos como digitales, Telenoticiarios y programas de noticias radiales incumplen un día sí y otro también las reglas básicas del periodismo; esto es, el uso de fuentes y una adecuada utilización de pesos y contrapesos  que garanticen el balance informativo. 

También se ha vuelto común la mezcla impropia de géneros en donde notas que se suponen informativas, además de carecer de fuentes, incorporan juicios de valor propios del género de opinión. 

Los titulares engañosos y las noticias falsas, ya sea por negligencia o perversión, son cada vez más usuales. 

En casos más extremos existen medios capaces de "fabricar noticias" con el fin único de “sacarse un clavo” o se dan a la tarea de desprestigiar o atacar a funcionarios públicos con el claro propósito de provocar su caída. 

Por otra parte, el ciudadano común no tiene la menor posibilidad de defenderse del periodismo infame y perverso, que como podemos verificar a diario, existe, y no solo perjudica al diario La Nación y sus accionistas. 

Ningún medio de comunicación nacional ha tenido la voluntad de incorporar la figura del "defensor del lector" como un instrumento de sana autocrítica y fiscalización de sus procedimientos periodísticos. Tampoco hacen públicos sus códigos de ética como señal de transparencia ante sus lectores, televidentes o radioescuchas. 

Lo peor de todo es que hay una idea generalizada, promovida por los mismos periodistas y medios de comunicación, de que cualquier señalamiento de las prácticas malsanas de los comunicadores son un ataque a la libertad de expresión y prensa. 

Los medios, como cualquier otra  empresa o institución, y los periodistas como tales, debemos estar dispuestos a ser sometidos al escrutinio público.

Todos estamos de acuerdo en defender la libertad de expresión y a los medios de comunicación como pilares de nuestra sociedad. 

 Eso no implica, sin embargo, tener que callar ante el periodismo perverso e infame

No lo hizo La Nación, y tampoco deberíamos hacerlo nosotros. 

lunes, 8 de febrero de 2016

10 reflexiones sobre las elecciones municipales 2016


  1. Ser un ciudadano honrado y de limpia trayectoria no es requisito, ni para aspirar a un puesto de elección popular, ni para resultar electo. 
  2. Las elecciones se ganan no con el voto de la mayoría, sino con el voto de mayoría de una minoría. 
  3. Se señala el abstencionismo como causa de que figuras harto cuestionadas hayan resultado electas. Pocos cuestionan que dichos personajes logren postularse con el apoyo de partidos, maquinarias electorales y hasta grupos religosos.  
  4. Se critica el abstencionismo, pero se habla poco del por qué del fenómeno. Eso equivale a criticar el mal y no la causa. 
  5. Las campañas electorales son cada vez más vacías de contenido y se limitan a fabricar una imagen ficticia del candidato. Quienes apuestan a la razón y a las ideas se ven muchas veces desplazados por la retórica populista y el clientelismo político de sus adversarios. 
  6. Una de las razones del abstencionismo es el no saber o tener  por quién votar. A falta de opciones o no se vota, o se termina votando por “el menos malo“. 
  7. El desencanto por el “gobierno del cambio“ ha dejado desamparada a una gran mayoría cansada de la política tradicional que no quiere saber nada de procesos electorales.
  8. Lo anterior, aunado a un previsible resurgimiento del bipartidismo, anticipado en las elecciones municipales, y el anuncio de figuras recicladas para las postulaciones a la presidencia, presupone un altísimo nivel de abstencionismo para las próximas elecciones. 
  9. A mayor desencanto, más fácil la tienen los candidatos mediocres y cuestionados. 
  10. Algunos medios de comunicación siguen validando y legitimando en sus coberturas a figuras políticas que no merecen mayor atención que los demás. El desequilibrio es notorio, y eso también influye en la percepción y en la intención de voto.