Chicken a la carte (Pollo a la carta) es el nombre de este filme corto sobre el tema del hambre en el mundo. La película, del cineasta filipino Ferdinand Dimadura ganó el premio del público a la película corta más popular en la edición número 56 del Festival de Berlín en febrero del 2006. El corto, de seis minutos de duración, muestra la pobreza extrema de una sociedad globalizada que se distingue por la opulencia de unos pocos y la miseria de una gran mayoría. Es una historia real, de gente real que a pesar de sobrevivir a duras penas, mantienen intactas su espiritualidad y esperanza.
Vean lo que sucedió en Bolivia cuando el gobierno le entregó el control del agua a las multinacionales. ¿Será eso lo que quieren los diputados del PLN y del Movimiento Libertario para Costa Rica? ¿Lo vamos a permitir?
Este jueves 15 de julio, a las 6:30 p.m., en las instalaciones del Colegio de Periodistas, la Radio Internacional Feminista (RIF) presentará al público la muestra fotográfica Haití Querida. El trabajo fue recopilado durante la visita de un equipo de la radio a esta república antillana tras el devastador terremoto del 12 de enero. La exhibición busca mostrar los horrores de la catásfrofe desde una perspectiva feminista en donde se resaltan las vivencias de las mujeres en este nuevo contexto. "La Radio hace una lectura a partir de las desigualdades de poder y el impacto diferenciado del terremoto entre hombres y mujeres (...) Las mujeres son las menos visibles y a la vez son las que reconstruyen, las que alimentan, las que cuidan..." explica Andrea Alvarado, miembro del equipo de RIF. La Radio Internacional Feminista se desplaza por el mundo para ofrecer un canal de comunicación por Internet a las mujeres que lo necesiten, sean estas víctimas de violaciones a sus derechos o protagonistas de acciones diferentes a las difundidas por los grandes medios de comunicación. En Haití coordinó esfuerzos con organizaciones de mujeres de ese país y de América Latina y los Estados Unidos para crear un Campamento Internacional Feminista de transferencia de recursos (medicinas, carpas y otros utencilios de subsistencia) así como un canal de comunicación directo con las mujeres ubicadas en la zona de desastre. La exhibición de fotografías Haití Querida, fueron tomadas en su mayoría por la directora de RIF, Katerina Anfossi, y estará abierta al público del 15 de julio al 10 de agosto.
Qué difícil opinar sobre una película que al parecer todos llegamos a amar aún antes de verla. Hernán Jiménez tiene esa estrella. Hace cosas que conectan con nosotros. Y cuando digo nosotros, me refiero al ser costarricense. Posee además un enorme talento. No tengo duda de que algún día, quizás muy pronto, llegará a filmar nuestra mejor película.
A ojos cerrados es un gran paso en esa dirección. Hay que aplaudirla, pero también hay que señalar sus debilidades, única forma de crecer. Él ya sabe cuáles son. Lo dijo en varias entrevistas. Este era un experimento, quería probar una tesis y logró. Quería demostrarse que con pocos recursos se puede hacer buen cine.
Sin embargo, tiene sus limitaciones y eso se nota. El primer tercio de película el guion es brillante. Posee el fino humor de quien ya pasó la prueba del stand-up comedy con éxito. Es al adentrarse en el drama cuando noto altibajos. Hay un par de escenas confusas y la música, muy buena en sí misma, estorba en varios tramos del filme.
La historia es linda. Conmueve porque nos habla de esas tragedias cotidianas comunes a los seres humanos. Los personajes encantan. Gabo, (Carlos Zamora) es el abuelito de todos. Actúa con la naturalidad de quien nada tiene que demostrar. Maga (Anabelle Ulloa), con una experiencia que traspasa la pantalla y Carol Sanabria como Delia, se adueña de una interpretación más que convincente.
¿Qué faltó?Ahondar en los nudos que elevan una historia de la tragedia cotidiana para convertirla en un conflicto del alma. Están ahí, pero se soltaron sin fuerza. Siento que no hubo tiempo para hacerlo (¿debió haber sido un corto?) y quizás eso tenga que ver con el presupuesto.
Pero no se puede juzgar una película utilizando sus limitaciones como justificante. La película es lo que es, y punto. Lo mejor es que uno sale con un aire de optimismo. Se puede hacer buen cine en Costa Rica. ¡Claro que se puede! Solo hay que seguir andando con los ojos bien abiertos.
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