domingo, 27 de marzo de 2016

Juego de espejos


¿Qué es la realidad? La pregunta ronda la mente de los seres humanos desde que estos son capaces de cuestionar su propia existencia. 

En el arte la motivación hacia la autoreflexión es recurrente y el artista surcoreano Lee Yongbaek la estimula con su interesante instalación Broken Mirror (Espejo roto, 2011).

Tuve la oportunidad de ver la obra en una reciente visita al Asían Art Museum de Seattle, en Washington y no resistí la tentación de colocarme en frente de la obra con una cámara de video en mis manos. 

A mi regreso, se me ocurrió manipular el material obtenido en algo que al final resultó ser una especie de juego de espejos.

Procesé las imágenes en un programa de edición en donde mezclé los sonidos originales y de ambiente del museo con música de suspenso y afectos especiales que magnificaban los impactos de bala en el vidrio.

Agregué también aullidos y otros sonidos propios del cine de terror. 

Posteriormente compartí el video en Facebook y pedí a mis contactos que vieran el video y expresaran sus sensaciones, emociones o sentimientos. 

Sombras por realidad

77 personas compartieron sus apreciaciones.  De ellas, un grupo bastaste amplio respondió a los impulsos guiados por la música y los efectos con sentimientos reportados de sorpresa, miedo, inseguridad, suspenso, e incluso de crimen y violencia. 

Pude percibir la existencia de distintos niveles de profundidad en los sentimientos y emociones reportadas, siendo al parecer más “reales” cuando los participantes las asociaban con recuerdos de experiencias personales.

Otros comentarios parecían ser más descriptivos de las sensaciones que se supone deben acompañar los estímulos audiovisuales presentados. Es decir, no lograron calar la piel del espectador.  

Unos pocos participantes sobrepasaron el nivel primario de interpretación (basado en los sentidos) y se sintieron compelidos a ahondar en la construcción de significado desde puntos de vista más filosóficos. 

Hubo metáforas sobre el ser humano inmerso en la lucha que le plantea un mundo caótico y la incesante búsqueda de sentido y  felicidad en medio de constantes ciclos, transformaciones y puntos de giro que rompen (a veces de forma violenta y traumática) nuestra cotidianidad.

Al final, cada quien, desde su propia formación, experiencia y perspectiva aplicó filtros y respondió ante los estímulos para otorgarles un significado único e irrepetible. 

“Creo que nunca vivimos tanto en la caverna de Platón como hoy” decía José Saramago en alusión a la alegoría del filósofo griego, en donde gente aprisionada en una cueva confundía sombras proyectadas en la pared con la realidad. 

Rodeados y cautivados por los estímulos que emanan de las mil y un pantallas que nos rodean y aprisionan, nuestras vidas se asemejan a un juego de espejos. 


Perdidos en ese laberinto de reflejos, distinguir lo real de lo ficticio se nos hace una tarea cada vez más prodigiosa.



sábado, 19 de marzo de 2016

La hora del planeta: una cómoda ilusión

No dudo de que entre los millones de personas que participan en la campaña global La Hora del Planeta haya mucho de buena voluntad y deseos de que las cosas cambien. 

Considerado el “movimiento ecológico más grande del mundo”, al parecer la iniciativa  ha logrado modificaciones en la legislación y proyectos ambientales en algunos países como Rusia, Estados Unidos, Argentina y en Africa. 

Sin embargo, está claro que esos logros van mucho más allá del gesto simbólico de apagar las luces y desenchufar los artefactos eléctricos durante una hora. Si un plan de acción y de seguimiento permanente, lo único que nos queda es una campaña insulsa, contradictoria y totalmente ineficaz.

¿Que sirve para crear conciencia? ¿De qué? ¿De que vivimos en una sociedad de consumo irracional de recursos naturales, lo cual nos tiene al borde de un colapso global? 

Si es eso, ¿qué tal si en vez de apagar la luz por un rato organizamos una campaña para no comprar nada desechable durante un día, o mejor aún, una semana? 

Solo que en ese caso el epicentro de la celebración no podría ser Multiplaza, lugar en donde este año se estableció la sede oficial del evento. 

Economía insostenible

¿No les parece un tanto paradójico que La Hora del Planeta se lleve a cabo en el parqueo de restaurantes de un centro comercial, con actividades como conciertos musicales que demandan consumo de energía? A esto agrego el hecho poco probable de que los asistentes apaguen sus teléfonos durante una hora y eviten los selfies de rigor. 

Más paradójico aún es que algunos de sus patrocinadores sean empresas automotrices como Toyota y Purdi Motor, cuando la principal fuente de gases de efecto invernadero generada por la actividad humana son los combustibles fósiles. 

McDonald´s, disparador de la producción y consumo de carne en el mundo es otro de los patrocinadores. Que la cría de ganado produzca 115 millones de gas metano cada año es solo un dato anecdótico. 

Como bien se dice en el sitio cambioclimatico.org, “muchas de las actividades asociadas con la emisión de gases son ahora esenciales para la economía mundial y forman una parte fundamental de la vida moderna”. ¿Entonces? ¿Cómo hacemos?

Hasta la Coca-Cola, depredadora de las fuentes de agua se ha apuntado en años pasados a la iniciativa; eso sí, sin asumir ningún compromiso de su parte y, por supuesto, sin ser señalada en absoluto por sus prácticas perjudiciales para la gente y el planeta. 

En términos simples, hemos apostado a un sistema económico y de desarrollo incompatible con la salud de la Tierrra, y de ahí la total inutilidad de La Hora del Planeta, aunque sí sirva para las relaciones públicas de empresas cuyas actividades están vinculadas de forma directa con el problema. 
El gas metano del ganado es uno de los principales causantes
del efecto invernadero. 
No basta con gestos

Tampoco digo que debamos quedarnos de brazos cruzados. Hay que cosas que podemos hacer, comenzando por reducir el consumo de cosas innecesarias y rechazar la obsolescencia psicológica (Ej: cambiar un producto, como el teléfono celular, por un nuevo modelo cuando el que tiene aún funciona bien).

Podemos evitar el uso de bolsas plásticas y reducir al máximo la compra de productos en empaques desechables y el consumo de carne. 

Utilizar más el transporte público y menos el automóvil. No comprar agua en botella si tenemos acceso a fuentes de agua potable. 

Cambios concretos y permanentes en el estilo de vida contribuirían de manera real con el planeta (aunque quizás afecten la economía), pero requieren de verdadera voluntad, e incluso conllevan  algún nivel de sacrifico por un ideal superior. 

Usted escoge: una verdad incómoda o una ilusión reconfortante, con selfie del Día del Planeta incluido.


jueves, 17 de marzo de 2016

10 cosas que comprobé con La Tocola

El personaje La Tocola en una de sus intervenciones. 


1. Mucha gente sigue sin distinguir la realidad de la ficción. Atacar a un personaje como si este y la persona que lo encarna fueran la misma cosa, equivale a creer que Roberto Gómez Bolaños vivió su infancia metido en un barril. 

2. Nos distraemos con suma facilidad. La atención mediática brindada a La Tocola, y en especial después de su aparición en Telenoticias, opacó o invisibilizó cualquier otro tema de la agenda nacional. 

3.  La fuga de publicidad hacia otras vías menos tradicionales, como las redes sociales, y el impacto de la reducción de pauta en la televisión, ha disparado el interés por alcanzar altos niveles de audiencia con el menor esfuerzo posible.

4. Cualquier cosa que meta ruido y funcione como elemento disonante capaz de atraer la atención de las masas será privilegiado en la agenda noticiosa (particularmente por los medios esclavos del rating) y alimentado hasta sacarle la última gota de provecho.

5. La población sigue estableciendo una marcada diferencia en la forma como percibe el consumo de drogas lícitas e ilícitas, como si la legalidad per se disminuyera el riesgo y efectos de las drogas legal y socialmente aceptadas; por ejemplo, el alcohol.

6. El personaje La Tocola contribuye de manera decidida a reforzar un estereotipo del consumidor de marihuana en vez de romperlo y mostrarle a la sociedad que el vecino de al lado, educado, de buenos modales y con un alto puesto en el banco, también puede serlo.

7. Los fumadores de marihuana molestos con esa representación que de ellos hace el personaje, deberían salir del closet y hablar abiertamente de cómo se sienten al respecto.

8. Seguimos reaccionando a los fenómenos de comunicación mediática de forma visceral, sin tomarnos la menor molestia por intentar comprender o reflexionar sobre qué hay detrás de esas manifestaciones.

9. Así como nos distraemos con facilidad, nos asustamos con facilidad. La Tocola hizo "¡bú!" y muchos corrieron a encender las antorchas.

10. La Costa Rica de la primera mitad del siglo XXI, no hay duda, sigue siendo una aldea.




domingo, 6 de marzo de 2016

Expomóvil: ¿Quién paga los platos rotos?

Presas en Belén causadas por la gran cantidad de visitantes de la Expomóvil.
Se conoce como externalidades a los efectos indirectos de las actividades de consumo o producción. En términos simples, es cuando los platos rotos los pagan otros. 
Eso sucede con actividades económicas como, digamos, la Expomóvil. 
Muchos se benefician con la importación y venta de vehículos: las agencias de autos son los grandes ganadores. 
Se benefician también las agencias de publicidad, los noticieros de televisión y la prensa (con anuncios que se hacen pasar por noticias), los agentes de ventas y hasta los cuidacarros. 
Las externalidades en este caso pasan a ser los costos asociados con el impacto en el aumento de la flota vehicular. Más presas y mayor contaminación, por ejemplo.  
El año pasado se estimaba que la flota vehicular del país sobrepasaría los 2 millones.
Aunque a nuestra red vial solo se le han agregado 500 kilómetros desde 1962, la cantidad de vehículos particulares aumentó 10 veces en los últimos 35 años
Mientras el número de vehículos en ese lapso es de un 5%, la población apenas creció en un 1%. Más carros y menos gente. 
Es sabido que la infraestructura de nuestro país no tiene capacidad para semejante crecimiento. Carecemos tambén de suficiente señalización y el transporte público es un desastre. 
Tomemos en cuenta también que el 67% de las emisiones de dióxido de carbono en Costa Rica provienen de vehículos particulares. La emisión de gases es un tema de salud pública y la relación es directa con el incremento de enfermedades respiratorias. 
Las soluciones son conocidas: impulsar la movilidad no motorizada (ciclovías, por ejemplo) mejorar los sistemas de transporte público. 
Mientras eso sucede. ¡Bienvenidos a la Expomóvil! 
Y no se preocupe, que entre todos pagamos los platos rotos.