- Ser un ciudadano honrado y de limpia trayectoria no es requisito, ni para aspirar a un puesto de elección popular, ni para resultar electo.
- Las elecciones se ganan no con el voto de la mayoría, sino con el voto de mayoría de una minoría.
- Se señala el abstencionismo como causa de que figuras harto cuestionadas hayan resultado electas. Pocos cuestionan que dichos personajes logren postularse con el apoyo de partidos, maquinarias electorales y hasta grupos religosos.
- Se critica el abstencionismo, pero se habla poco del por qué del fenómeno. Eso equivale a criticar el mal y no la causa.
- Las campañas electorales son cada vez más vacías de contenido y se limitan a fabricar una imagen ficticia del candidato. Quienes apuestan a la razón y a las ideas se ven muchas veces desplazados por la retórica populista y el clientelismo político de sus adversarios.
- Una de las razones del abstencionismo es el no saber o tener por quién votar. A falta de opciones o no se vota, o se termina votando por “el menos malo“.
- El desencanto por el “gobierno del cambio“ ha dejado desamparada a una gran mayoría cansada de la política tradicional que no quiere saber nada de procesos electorales.
- Lo anterior, aunado a un previsible resurgimiento del bipartidismo, anticipado en las elecciones municipales, y el anuncio de figuras recicladas para las postulaciones a la presidencia, presupone un altísimo nivel de abstencionismo para las próximas elecciones.
- A mayor desencanto, más fácil la tienen los candidatos mediocres y cuestionados.
- Algunos medios de comunicación siguen validando y legitimando en sus coberturas a figuras políticas que no merecen mayor atención que los demás. El desequilibrio es notorio, y eso también influye en la percepción y en la intención de voto.
lunes, 8 de febrero de 2016
10 reflexiones sobre las elecciones municipales 2016
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